Preludio del Festival Flamenco Rosa Fina de Casares

Preludio del Festival Flamenco Rosa Fina de Casares

El preludio de la octava edición del Festival Rosa Fina arrancó ayer jueves con una mesa redonda que contó con la presencia de Julio Guillén Navarro, profesor de música y musicólogo, para hablar de la particular forma de tocar la guitarra de Potajito de Casares. También desde ayer jueves, el artista Patricio Hidalgo pinta un cuadro que será subastado a beneficio de Mol Beh Taa. La noche terminó con un improvisado fandango en la plaza del pueblo.

Desde 2018, el músico y musicólogo Julio Guillén Navarro desarrolla el proyecto de investigación “Tiene boca y sabe hablar”, con el que recopila y documenta las formas tradicionales de tocar la guitarra en toda la geografía española.

La guitarra, tradicionalmente, ha acompañado a los cantes populares, cuyas letras y bailes comparten protagonismo en herencia de los antiguos bailes de candil del siglo XIX, antes de que la llegada de la electricidad transformara costumbres y celebraciones. Jotas, seguidillas o fandangos, pese a su diversidad, revelan profundas coincidencias en ese sentido.

En el caso del fandango, son pocos los lugares donde la guitarra no solo acompaña al cante, sino que asume un papel protagonista, punteando la melodía como solista. Casares es uno de esos escasos enclaves, gracias a la manera singular de tocar de Javier Pineda Lazo, Potajito de Casares. Sobre esta particularidad ya había hablado Julio Guillén en una entrevista matinal en Radio Casares, y volvió a desarrollarla durante la charla de la tarde, acompañado por Paco Balbuena —director del festival—, Benito Trujillano Mena —cronista oficial de Casares—, Tomatito de Casares —fandanguero— y un numeroso público que llenó la sala.

El arte en vivo de Patricio Hidalgo

Desde ayer jueves también está en Casares el artista Patricio Hidalgo, miembro de la familia creativa que rodea al festival. En esta ocasión, trabaja en el salón de mayores de la calle Carrera (frente al Mercado Municipal), donde pinta en directo y ante quienes deseen presenciar su proceso creativo, una recreación de la antigua fiesta del fandango.

La obra, una vez concluida, será expuesta y puesta a la venta en la plaza Marcelino Camacho durante las dos noches del festival, 22 y 23 de agosto. Los beneficios se destinarán íntegramente al proyecto de construcción y gestión de la escuela infantil que impulsa la asociación casareña Mol Beh Taa en Douassu (Gambia), haciendo del arte y la cultura un puente de solidaridad.

El fandango como fiesta popular

Ya por la noche, la plaza de España recuperó el espíritu del fandango como fiesta popular e improvisada, lejos del formato escénico. Allí, el protagonismo recayó en la comunidad: Ramón Rodríguez, Tomatito de Casares, Julio Guillén, María Vallejo, Virginia Moreno, Alfonso El Ranchero, Paco Balbuena, otros aficinados locales y un animado grupo de mujeres casareñas se entregaron al cante, al baile y al toque, acompañados de guitarras, mandola, acordeón y clarinete. Una celebración espontánea que devolvió a la plaza la atmósfera que debió de respirarse en otros tiempos.

La velada concluyó con la interpretación del pasodoble de Casares. Difícil imaginar un comienzo más auténtico para el Festival Rosa Fina de este año 2025, con Potajito en la memoria de todos.

Scroll al inicio