Casares, patrimonio flamenco

Declarado Bien de Interés Cultural desde el año 1978, Casares (Málaga) es un bello pueblo blanco encaramado en la montaña, rodeado de un excepcional entorno natural, entre la sierra y el mar, y dueño de un fabuloso patrimonio histórico y cultural.

De su rica herencia musical destacan el fandango casareño, memoria musical de la antigua fiesta campesina de los bailes y una centenaria afición flamenca que llega hasta hoy.

El fandango, memoria de la antigua fiesta campesina

Cuando los mayores de Casares recuerdan el fandango hablan de la fiesta de los bailes, de las más populares en los tiempos antiguos cuando se vivía del campo. Como en otros pueblos, era la fiesta donde se divertían y se relacionaban los vecinos y vecinas de toda condición.

Andando el tiempo llegó el pasodoble y el fandango fue quedando ya sólo en el recuerdo de los mayores que se ennoviaron a ritmo de los fandangos abandolaos hechos para el baile.

Precisamente, Rosa Fina fue de los fandangueros más destacados de su tiempo, grabando en 1932 su recreación flamenca del fandango abandolao.

Retrato de Rosa Fina (Autor: Patricio Hidalgo)

El Niño de la Rosa Fina de Casares

El festival recibe su nombre en honor de Francisco Doncel Quirós, Niño de la Rosa Fina (1896-1981). Cantaor de origen humilde, conquistó el éxito en los años 30 grabando 13 placas de pizarra.

Rosa Fina representa a una generación de grandes artistas truncados por la Guerra Civil. De ser presentado en Madrid en 1933 como el coloso del cante andaluz, pasó con su familia al final de la contienda por un campo de concentración para exiliados republicanos en Francia.

Paisano y coetáneo de Blas Infante; compañero de La Niña de los Peines, Angelillo o Carbonerillo; amigo de Corruco y Fosforito; enamorado hasta el final del cante y de su pueblo. Su vida y obra pertenecen a la memoria de Casares y a la historia del Flamenco.

¡ Potajito, siempre !

Javier Pineda Lazo, Potajito de Casares (1963-2024) ha sido una figura muy importante para la cultura casareña, pilar de nuestro festival, genial guitarrista autodidacta, su vida estuvo dedicada al flamenco y al folclore de su pueblo, tocó junto aficionados y figuras como el cantaor Niño de la Rosa Fina, quien da nombre al festival.

Su pasión por la música y por su pueblo le llevó a una incesante labor de salvaguarda, enriquecimiento y divulgación del folclore local y del flamenco. Su personalidad humilde, alegre y generosa hizo de él una persona profundamente querida y respetada.

Retrato de Javier Pineda Lazo, Potajito de Casares, por Patricio Hidalgo (Casares, 2024)

En Casares, el viejo fandango llega a nuestros días gracias a los fandangueros y fandangueras de ayer y de hoy, que lo recrean a su manera, haciendo de él una seña de identidad local. Es un tesoro cultural que el festival Rosa Fina recoge, contribuyendo a mantenerlo vivo.

Diego Reyes

50 años de cante

Diego Reyes Narváez (Casares, 1942) es el cantaor casareño de referencia en los últimos tiempos, de las mejores voces flamencas que ha tenido Casares. En su cante pervive un sonido de gramófono, el eco de los antiguos cantaores y el estilo de su tío abuelo Francisco Doncel Quirós, El Niño de la Rosa Fina de Casares, quien ha sido su mayor influencia artística.

Casares, flamenco y raíz

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